martes, 28 de marzo de 2017

Nuestra Historia, nos interesa a todos. Aliños La Garza te trae estos interesantes datos.

CONOCER NUESTRA HISTORIA ES CONDICIÓN PARA PROYECTARNOS AL FUTURO. 

Aliños La Garza, replica algunos apartes de este interesante artículo, publicado en la página del área cultural del Banco de la República, escrito por Vicente Pérez Silva. Abogado de la Universidad del Cauca; escritor,  investigador y miembro de la Academia de Historia de Nariño.
Pueden ver el artículo completo en el siguiente vínculo: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/octubre2008/pasto.htm


ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Antes de referirnos a la fundación propiamente dicha de la ciudad de Pasto, conviene que hagamos unas someras reminiscencias. En la antigüedad fue conocida con los nombres de Villaviciosa de la Provincia de Hatunllacta, Villaviciosa de la Concepción , Villaviciosa de Pasto, Villa de Pasto y San Juan de Pasto. Se dice que este último se le dio en homenaje a la princesa doña Juana, hermana del rey Felipe II, quien firmó los documentos que concedieron el título a la ciudad. Es una de las ciudades más antiguas de América y de Colombia. Por el espíritu combativo de sus moradores, en el siglo XIX se la llamó “ La Leona de los Andes”; la Vendée Americana , “donde el amor al rey y la fidelidad a Castilla llevó a extremos de sublime heroísmo”. Posteriormente la “Ciudad Teológica”. En la actualidad lleva el calificativo de la “Ciudad Sorpresa”.

Aliños y condimentos La Garza. Pasto. Nariño. Colombia.

Pasto es una palabra de origen quechua que significa “río azul”. Pastos se llamaron las tribus que habitaron las regiones de Túquerres e Ipiales. Refiriéndose a sus habitantes, Cieza de León escribe que “todos estos pueblos y caciques tenían y tienen por nombre Pastos , y por ellos tomó el nombre de Villa de Pasto”. 

Diego de Tapia, alcalde de San Francisco de Quito, Pedro de Añasco y Juan de Ampudia, enviados desde dicha ciudad por el Gobernador y Capitán Sebastián de Belalcázar, fueron los primeros conquistadores que, en 1535, llegaron a la provincia de Quillacinga; la región mejor organizada que encontraron los españoles en el sur de la patria. Los Quillacingas ocuparon un territorio limitado por el norte con el río Mayo; por el sur con el río Guáitara y el pueblo de Puerres; por el oeste con el río Patía (desembocadura del Guáitara) y por el oriente con el Valle de Sibundoy. 

Estos aborígenes, en sus creencias religiosas, fueron demonólatras y totémicos. Rindieron culto al sol, al agua, a la rana, a la serpiente, al mono y a otros animales y elementos. En sus creencias llegaron hasta el sacrificio humano. Fueron especiales sus ritos funerarios; cavaban grandes y profundas sepulturas donde enterraban a los difuntos con todos sus haberes y alimentos para el largo viaje del más allá. Y fueron también antropófagos, belicosos e indómitos. Apelaron a las armas para defenderse de los invasores. Su fiereza impidió muchas veces la fundación de Pasto. Utilizaron como armas palos y piedras, pocas lanzas y mal hechas. Modelaron el barro con técnica y buen gusto; elaboraron ollas, cántaros, compoteras y silbatos. La estatuaria, tanto en piedra como en barro, acusa una gran comprensión del arte decorativo. Su cultura pertenece al período que los arqueólogos llaman de integración . No quedan vestigios del idioma. Quillacinga quiere decir “media luna”, “narices de luna”, para algunos y “oro en las narices” para todos.

Aliños y condimentos La Garza. Pasto. Nariño. Colombia.



CURIOSIDADES HISTÓRICAS

Como datos de importancia y curiosidad histórica, conviene rememorar los siguientes: desde fines de 1781 Pasto demostró sus sentimientos de independencia, al levantarse contra el gobernador de Popayán José María Peredo, sacrificado luego en Catambuco. En los años de 1811 y 1812, el Cabildo de Pasto suscribió Actas Solemnes en las que constan sus más decididos sentimientos patrióticos que, posteriormente por desgraciadas circunstancias torcieron el curso de estas manifestaciones. En 1809, con lanzas, palos, piedras, y cañones de guadua los pastusos vencieron a los invasores quiteños en el paso del Guáitara. En agosto de 1823 los generales Salom, Flórez y Herrán, ante la imposibilidad de rendir a Agualongo que había sitiado la ciudad le enviaron como emisarias de paz a tres monjas conceptas, para que lograran persuadirlo de la retirada y su rendición. Pero ellas que pertenecían a la casa de Dios y del Rey, aconsejaron a Agualongo todo lo contrario. La historia no registra caso parecido.

UNA IMPRENTA DE PALO

En 1837, don Pastor Enríquez, hábil e ingenioso artista, estableció en Pasto la primera imprenta construida a mano con tipos y viñetas de madera. La creatividad de esta obra fue de maravilla y causó la admiración de propios y extraños, a tal punto que se había dispuesto exhibirla en la exposición industrial realizada en Bogotá a fines de 1895. Al respecto, el escritor Prospero Pereira Gamba en su obra Sucesos de mi tiempo recuerda lo siguiente:
Fue lástima que por insuperables inconvenientes de transporte, no se hubieran exhibido dos fenómenos de carpintería artística, a saber: un órgano hecho de guadua y construido en Pore, y una imprenta de tipos de madera, fabricada en Pasto; pero de estas obras, raras y pacientes, quedó constancia oficial en los archivos y por eso me atrevo a mencionarlas para precaver incredulidades acerca de tales esfuerzos de ingenio, que, seguramente, no volverán a producirse jamás.

DOTES ARTÍSTICAS DE LOS ARTESANOS.



A propósito de dicha exposición, imposible no traer a la memoria el reconocimiento y la exaltación del genio y las dotes artísticas de los artesanos pastusos, que nos hace el sabio Miguel Triana:
Hace cuatro años Bogotá se sintió maravillada y quien sabe si en el fondo de la conciencia humillada ante una exposición de productos del Sur que llevó a cabo con mil dificultades el sincero admirador de Pasto y gran patriota señor Rufino Gutiérrez. Llamaron la atención los curtimbres, los tejidos y las pacientes obras de mano, la calidad de las obras de zapatería, ebanistería y talabartería, comprobaron la disposición y el buen gusto pastusos en artes y causó admiración por la milésima vez el modo sui generis como aplican en Pasto el barniz de copal. La guerra de 1895 cortó de un solo tajo las consecuencias industriales de esta bella exposición, que, con todo le dijo al país: “Hé aquí el pueblo más inteligente que hay en Colombia”...

Rufino Gutiérrez, hijo del gran poeta antioqueño Gregorio Gutiérrez González, es el autor de las interesantes Noticias sobre Pasto y demás provincias del sur (1893-1895).

PASTO CAPITAL DE LA REPÚBLICA

Pero viene aquí algo sorprendente: durante la época de la Confederación Granadina , desde la presidencia de Mariano Ospina Rodríguez y la guerra de 1860 organizada por el general Tomas Cipriano de Mosquera, hasta el año de 1862, la ciudad de Pasto fue designada capital provisoria de la Confederación. El respectivo Decreto dispuso: “El Presidente de la Confederación Granadina , en uso de la autorización que le concede el artículo 40 de la ley 30 de abril de 1859 para trasladar provisoriamente, en caso de grabe turbación del orden general, la capital de la Confederación al lugar que las circunstancias indiquen como conveniente, decreta: Artículo único. Designase para los efectos legales la ciudad de Pasto, como capital provisoria de la República. Dado en Pasto, a 26 de julio de 1862. Leonardo Canal. El secretario de gobierno, Sergio Arboleda”.

LA COMUNA DE PASTO

De otro aspecto, en 1874, como consecuencia de la agitación religiosa y política y de la pugna entre nobles y plebeyos , surgió el movimiento denominado la Comuna de Pasto. Recordemos que antes de este suceso, en 1868, había ocurrido en Paris la rebelión popular denominada La Comuna. Don Juan Montalvo, que padecía el destierro en Ipiales, atraído por esta ocurrencia se trasladó a Pasto, en donde publicó, en una hoja suelta, la fantasía quijotesca que aparece con este titulo: Informe que da el Presidente de la Comisión Coroneluda a sus excelencias los individuos de la Real Sociedad de Pasto. Para sorpresa de ideólogos e historiógrafos, su sentido no es otro que el de recrearnos con esta singular aventura: De cómo don Quijote disuelve una revolución comunista en el ejido de Pasto. ¿Habráse visto un combate de semejante alcance?.

Esperamos que haya sido de tu agrado.

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